viernes, 25 de marzo de 2011

¡Nos vemos en Vistalegre!




Queridos compañeros:
A poco más de una semana para nuestra cita en Vistalegre, el entusiasmo generado es incalculable. Cientos de compañeros de toda España ya han confirmado su asistencia, porque será un día memorable que nadie se puede perder.
El domingo 3 de abril a las 12h. de la mañana vamos a celebrar en Vistalegre un gran acto político. Un acto abierto, festivo, emocionante y diferente, que van a poder compartir muchos ciudadanos que quieren escuchar propuestas, participar activamente y tener la posibilidad de elegir. Será una ocasión histórica para dar a conocer por qué es necesario que UPyD esté en las instituciones y explicar cuál es el verdadero voto útil en las próximas elecciones.

Tenemos que estar todos el 3 de abril en Vistalegre, y que nos acompañen todos aquellos que queremos y nos importan. Envíales esta invitación y anímalos a disfrutar contigo de este día.

Un abrazo

Organización UPyD

lunes, 21 de marzo de 2011

¿Quien se apunta a Vistalegre?

El domingo 3 de abril, a las 12h, vamos a celebrar un gran acto político en Madrid en la Plaza de Toros de Vistalegre.

La ilusión con la que todos hemos recibido la noticia hace de este acto lo que precisamente siempre se ha pretendido que sea: un emocionante acontecimiento que llenará las gradas de Vistalegre de ciudadanos que no tienen otro interés que hablar y oír hablar de política, de soluciones reales a sus problemas, de propuestas de cambio, y no insultos y descalificaciones al adversario.

Será una ocasión histórica para que se conozca la necesidad de que UPyD esté en las instituciones autonómicas y locales a partir del próximo 22 de mayo, y de explicar cuál es el verdadero voto útil en las próximas elecciones.

UPyD tomará la alternativa en Vistalegre el día 3 de abril. Todos los que asistamos lo recordaremos como un día memorable del que fuimos protagonistas. Un día en el que estuvimos acompañados por familiares y amigos a los que invitamos para que descubrieran que eran de UPyD, aunque todavía no lo supieran.

¡El 3 de abril todos a Vistalegre!. Te esperamos

Nos vemos en Vistalegre

 

BLOG ROSA DIEZ:


Todo empezó con una pregunta el pasado miércoles día nueve de marzo, cuando se hizo público que el PSOE había decidido suspender su tradicional mitin con Zapatero en Vistalegre:


-       ¿Y si pedimos presupuesto  a la Plaza?
-       Será imposible, lo que costará…
-       Bueno, por pedirlo no perdemos nada…


A partir de ahí, todo empezó a rodar. Pedimos el Presupuesto, fueron a ver la Plaza, empezamos a hablar en serio de la posibilidad de hacerlo. Y la gente de nuestra Marea Magenta, los candidatos, los amigos que pululan  por la red, los que llaman y mandan correos… comenzaron a hacernos llegar su criterio.  De entre los más cercanos hubo quien nos dijo que estábamos locos, que parecía mentira que gente “tan seria” como nosotros fuera capaz de defender “despropósito” tal como hacer un mitin en una plaza de toros; que no merecía la pena asumir tal riesgo, que la campaña iba bien, que no teníamos ninguna necesidad de meter más presión a la gente que estaba trabajando a tope en toda España…

También hubo quien estableció el paralelismo entre este debate con uno que se produjo hace muchos años, la primera vez que Basta Ya se propuso salir a la calle con una pancarta que decía:”Por la Constitución”. En aquella reunión en San Sebastian también hubo muchas voces “cuerdas” que hacían ver el riesgo de fracasar, de no llenar las calles, de quedarse solos…Gentes serias que recordaban que en Euskadi nunca nadie salió a la calle para defender lo que nos une, el orden constitucional, las leyes; que nunca nadie salió a la calle en positivo; que lo  máximo que habíamos conseguido era salir para llorar a los muertos, que eso era un paso importante, que no podíamos arriesgarnos a dar  una imagen de fracaso… Algunos “locos” defendían que era la hora de dar un nuevo paso adelante, de abrir el espacio a otros, de ofrecer la posibilidad de reencontrarse… Fernando Savater zanjó el debate: “Si no sale nadie, si sólo vamos nosotros, pues no habremos perdido nada, estaremos como estamos ahora…” Y se convocó la manifestación; y la gente salió a la calle a sentirse mayoría.

Hemos decidido abrir la Plaza de Vistalegre a la gente que no se siente de ninguna secta; a la que quiere participar en política pero se siente huérfana; a todas las personas que consideran urgente regenerar la democracia y que están buscando una oportunidad para volver a comprometerse. Queremos abrir Vistalegre a todos esos millones de ciudadanos españoles que no se sienten de ningún frente, que no consideran enemigos a quienes votan cosa distinta que ellos; que no creen en la primacía de la derecha ni de la izquierda; que quieren oír hablar de propuestas y de ideas, que aborrecen a quienes utilizan el insulto como único discurso para ganar adeptos en las urnas.

Hemos decidido abrir la Plaza de Toros de Vistalegre para hacer un acto político abierto a los ciudadanos que no tienen decidido el voto,  que quieren escuchar, que se quieren formar criterio, que quieren saber, que quieren comprobar si es posible hacer otra política y hacer política de otra manera. Abriremos Vistalegre a quienes buscan una esperanza, a los ciudadanos críticos, a los que saben que la democracia no es el silencio sino hablar claro de los problemas y ofrecer instrumentos para resolverlos; abrimos Vistalegre el domingo tres de abril a todos aquellos que se sienten de la Tercera España, de esa en la que nadie está obligado a resignarse y volver a elegir a quien ya le ha defraudado; convocamos a Vistalegre a todos aquellos ciudadanos hartos de que les traten como si únicamente fueran votantes, hartos de que nadie les escuche, hartos de que les quieran hacer creer que no hay nada que hacer, que todos los políticos son iguales, que no hay otra solución que quedarse con lo viejo, con lo que ya ha fracasado.

Convocamos en Vistalegre a los jóvenes, a los que no se resignan a ser el futuro, a los que quieren decidir hoy. Convocamos en Vistalegre a los que creen que la educación es el principal instrumento para garantizar la igualdad y la cohesión de los ciudadanos y de su país; a los que saben que el abandono escolar temprano representa un enorme riesgo de exclusión para varias generaciones; a los que no se conforman con tener estudios si después han de irse con su master y su formación fuera de España para tener una oportunidad de desarrollar sus conocimientos.

Convocamos en Vistalegre a todos los ciudadanos que no quieren perder la esperanza; o que quieren recuperarla para sentirse parte de un país que es mucho más que sus políticos. Os convocamos en Vistalegre a todos los ciudadanos que sabéis –aunque nunca lo hayáis expresado así- que el único voto útil es aquel que sirve para resolver los problemas de quien lo emite y no para dar poder a quien lo pide.

Recuerdo que en los primeros años de la democracia había personas que asistían a mítines de Carrillo, Fraga y González porque querían escucharles para formarse criterio. Eran momentos en los que teníamos que construir la democracia, en los que mucha gente no tenía una opinión política definida apriorísticamente. Hoy, más de treinta años después, la política sigue siendo una actividad denostada por los ciudadanos; pero, hoy como entonces, la política y la democracia siguen necesitándose. Cuando los ciudadanos “pasan” de la política llegan a las instituciones políticos que pasan de los ciudadanos. Por eso insisto en que es la hora de la política, la hora de comprometerse, la hora de demostrar que se puede regenerar la democracia y que se puede hacer otra política y hacerla de otra manera.

Os ofrecemos Vistalegre a todos los que queráis comprobar por vosotros mismos que eso es posible. UPyD no es más que un instrumento al servicio de los ciudadanos; y la Plaza de Toros de Vistalegre será el tres de abril un lugar de encuentro, nada más que eso. Un lugar para que nos podamos encontrar todos los que creemos que el mundo no cambia si uno mismo no está dispuesto a cambiar. El tres de abril será una fiesta y  demostraremos que hay en España demasiada gente que no está dispuesta a seguir perdiendo el tiempo esperando, que hay una sociedad civil dispuesta a organizarse si alguien les ofrece la oportunidad de hacerlo.

Ven con nosotros a celebrarlo.

ROSA DIEZ

miércoles, 9 de febrero de 2011

El voto útil del blog de Rosa Díez

El voto útil


Hace ya bastante tiempo que el debate político en España, –más allá de las cuestiones económicas—gira en torno a las propuestas del Manifiesto Fundacional de Unión Progreso y Democracia. Nuestras propuestas de Regeneración Democrática, que pasan por reformas tan urgentes como las concernientes a la Ley Electoral o las Leyes por las que se eligen los órganos de la Justicia (desde el Consejo General del Poder Judicial hasta la Fiscalía General del estado o el Tribunal Constitucional), han hecho mella en la opinión pública y lo que hace apenas cuatro años era un debate para expertos hoy es una reivindicación cotidiana en cualquier lugar, desde el taxi hasta la tertulia más informal. De forma permanente se apela a la necesidad de “cambiar la Justicia”, para que esta sea independiente; se critica el protagonismo de los partidos políticos en el nombramiento de los miembros del Supremo y del Constitucional; la gente se escandaliza por la dependencia de la Fiscalía respecto del Gobierno; se critican abiertamente las cuotas de los partidos a la hora de constituir todos estos órganos…

Qué decir de la reforma de la Ley Electoral; cuando comenzamos esta andadura apenas nadie comentaba esta perversión del sistema que supone una ley que “legaliza” la desigualdad en el voto de cada uno de los ciudadanos españoles, perturbando el orden constitucional -derecho a elegir y ser elegido en igualdad de condiciones- y pervierte el sistema democrático y sus instituciones. Hoy, transcurridos apenas tres años y medio, cualquier persona, de cualquier edad y en cualquier lugar de España saca a relucir esta cuestión como uno de los mayores agravios y de las más insignes chapuzas.

Nuestras propuestas del Manifiesto Fundacional (y después de nuestro Programa Electoral y de las Resoluciones de nuestro Congreso) en relación al modelo de Estado, a la reforma de la Constitución para igualar los techos competenciales, acabar con los privilegios fiscales (léase Cupo Vasco y Amejoramiento Navarro), a la revisión de la distribución competencial y la necesaria recuperación por parte del Gobierno de La Nación de algunas tan importantes como la Educación o la Sanidad, forman hoy parte del debate público que, de una otra manera, con énfasis diferentes pero sin atreverse ya a rehuirlo, han hecho suyas todas las fuerzas políticas y sociales. Para afirmar que no se puede, que se puede a medias, que no se debe, que ya veremos o que es imprescindible abordarlo, todos han entrado en el debate cuya necesidad negaron el primer día que yo lo plantee en el Congreso de los Diputados, en el  Debate de Investidura de José Luís Rodríguez Zapatero.

Otras cuestiones importantes como la urgente  Reforma de las Cajas de Ahorro que habría de llevar incorporada su despolitización, la reducción del número de Municipios, la supresión de las Diputaciones Provinciales, o la fijación, por ley nacional, de un techo de gasto para las CCAA, fueron rechazadas en el trámite parlamentario en todas las ocasiones en que planteé el debate. El PSOE y el PP (con los nacionalistas, claro) unieron sus fuerzas no sólo para rechazar numéricamente las propuestas sino también  para negar la mayor: todo era innecesario; era una pura frivolidad por mi parte platearlo; un signo de centralismo: no me gustaban las autonomías; el sistema financiero español era el más solvente del mundo; gracias a las CCAA España es hoy más igualitaria que nunca: el desarrollo de nuestro país se debe a las Autonomías…

Qué decir de nuestra propuesta de abril del año pasado de acabar con los privilegios en los complementos de pensiones de Diputados y Senadores y ex altos cargos autonómicos (Gorka Maneiro lo planteó en marzo en el Parlamento Vasco). Reiterada hasta tres veces fue finalmente rechazada por unanimidad a finales de diciembre por las Mesas del Congreso y Senado, de las que forman parte el PSOE, el PP, CIU y PNV. Ello no fue óbice para que , unas semanas más tarde, Mariano Rajoy “proclamara” en una de sus mítines de fin de semana que el PP iba a acabar con esos privilegios. Esa afirmación que le dio titulares y primeras páginas en todos los medios de comunicación no impidió que, días más tarde, en el debate sobre las Recomendaciones del pacto de Toledo, votaran en contra (junto con el PSOE, CIU y PNV)nuestro voto particular para acabar con los ya citados privilegios.

Al día siguiente de ese debate en el que volvieron a rechazar nuestra propuesta, el Presidente del Congreso, José Bono, pidió a todos los grupos propuestas para revisar el sistema de pensiones e incompatibilidades de los Diputados. Y consiguió titulares y halagos por esa actitud tan contradictoria y falta de coherencia que debiera de llevarle –acompañado de Rajoy- al guinnes de los records.

He dado sólo algunos ejemplos de cómo durante estos tres años de vida de UPyD hemos logrado que imponer la agenda política. Con una sola diputada en las Cortes y un solo diputado en el Parlamento Vasco se ha puesto de manifiesto que a la vez que perdíamos las votaciones íbamos ganando el debate político. Y hoy nadie puede negar –aunque, naturalmente, nadie nos lo quiera reconocer— la utilidad de nuestro partido para poner en la agenda política lo que son los problemas reales de nuestro país –que no son las reformas de los estatutos de autonomía,  o los sentimientos identitarios de los ciudadanos.

La necesidad de romper tabúes, atreverse a hablar en la tribuna pública de lo que los ciudadanos hablan cuando están con sus familias, con sus amigos, en el trabajo; atreverse a plantear lo que es necesario sin calcular los réditos y sin aceptar las premisas sobre la imposibilidad de cambiar las leyes humanas es lo que  nos llevó a hacer este partido político. Si la utilidad de un voto ha de medirse por la capacidad de nuestros representantes para enfrentarse con los problemas, para encauzarlos y buscar soluciones a los mismos, yo diría que no ha habido un voto más útil que el de aquellos ciudadanos que optaron por prestarnos su confianza. En ese sentido debemos sentirnos orgullosos de haber conseguido que nuestro discurso, nuestras propuestas, nuestras exigencias de cambiar el sistema y regenerar la democracia formen hoy parte del debate público y político en España; un debate que es tan necesario como imparable.

Pero no quiero terminar sin hacer una  consideración. No me digan que este no es un país raro; nuestras propuestas son, con mucho, las más apoyadas por los ciudadanos. Queda claramente establecido en cualquier encuesta de opinión o barómetro sociológico, público o privado, que los ciudadanos españoles saben que hemos de iniciar todos estos cambios si no queremos que nuestra crisis económica y social sea aún más dramática y más larga, que se encalle y afecte de forma durísima a las próximas generaciones. O sea, la mayoría de españoles está de acuerdo con nuestro ideario político y con nuestro programa; además, también de forma reiterada, nuestra valoración está por encima de la de los dirigentes del resto de partidos políticos, incluida la del Presidente del Gobierno. Si esto es así, ¿cómo es posible que varios millones de españoles sigan diciendo que van a votar a esos partidos  que no se enfrentan a las cuestiones importantes y a cuyos dirigentes valoran más negativamente que a nosotros?

Si se sigue dando la oportunidad de dirigir nuestros destinos a los que ya lo han estropeado nosotros mismos seremos responsables de que las cosas vayan de mal en peor. ¿Será acaso cierto eso que se dice de que tenemos el Gobierno que nos merecemos? Yo –nosotros—no perdemos la esperanza de romper el maleficio. Si la mayoría de españoles tiene más confianza en nosotros que en otros; si la mayoría de españoles considera que nuestras propuestas políticas son las que España necesita para salir de la crisis y para ganar el futuro, ¿no será posible que la mayoría de españoles nos encargue que asumamos esa responsabilidad? Creo que más bien pronto que tarde así será; por nosotros no va a quedar.